Indice

 

 

Resumen histórico

 

El período que va desde 1852 a 1880 se caracterizó por la estrecha vinculación entre la inmigración y los programas de colonización de las tierras pública y privada. Durante la primera década, estos planes fueron encarados separadamente por la Confederación y por el Estado de Buenos Aires mientras que, luego de la batalla de Pavón, adquirieron un carácter nacional. Para 1952 la Argentina ya estaba en condiciones de aceptar una nueva política de inmigración y colonización después de cuarenta años de relativo aislamiento. Por otra parte, la violencia como método para la resolución de los conflictos políticos y sociales, aunque no desapareció completamente, se había atenuado bastante. No obstante, las cicatrices que dejaron las guerras civiles y la secesión interna, los alzamientos provinciales, la denominada Campaña al Desierto y las escaramuzas con las naciones indígenas, la Guerra del Paraguay, la imprecisión de los límites externos e internos y un aparato burocrático en vías de construcción fueron algunos de los factores turbulentos que caracterizaron la transición.

 

En esta etapa, pese a que para el inmigrante no siempre fue factible el acceso a la propiedad de la tierra, comparativamente existieron menos dificultades que con posterioridad a 1880. Así y todo, las primeras experiencias colonizadoras arrojaron un saldo negativo. Si hubo deficiencias en la aplicación de la legislación, ellas deben imputarse a la falta de antecedentes exitosos en la organización de colonias (poco contaban los intentos fallidos realizados en tiempos de Rivadavia), a los errores de implementación cometidos por algunas autoridades públicas, a la ausencia de recursos económicos y financieros y a los últimos coletazos de las guerras civiles en los años azarosos de la Organización Nacional. En general, en estas tres décadas se impuso la inmigración dirigida y fomentada por empresas privadas que, en momentos de crisis financiera, liberó al fisco de una fuerte erogación. Mientras algunos empresarios hicieron ganancias exorbitantes y obtuvieron beneficios excesivos del estado nacional, otros contribuyeron realmente a la colonización agrícola. Por su parte, los colonos sufrieron penurias por la ausencia de elementos técnicos apropiados para el laboreo de la tierra, por los cálculos erráticos para la adjudicación de las parcelas y por la carencia de una infraestructura sólida que ligara la producción a los puntos de embarque y de consumo. Sólo sobrevivieron al marasmo aquellas colonias que estaban mejor emplazadas.

 

La primera de ellas se fundó en 1856 en Esperanza, una llanura circundada de bosques naturales sobre la ribera del río Salado en la provincia de Santa Fe. En esta empresa participaron Aarón Castellanos y la Casa Beck-Herzog y Cía, a través de su representante Carlos Beck-Bernard, introduciendo inmigrantes suizos, franceses e italianos.

 

Un año después se fundaba la colonia San José en Entre Ríos con cien familias contratadas por el mismo empresario. Al resultar infructuoso un intento previo de marchar hacia Corrientes, fueron aceptadas por Justo José de Urquiza, que las instaló a partir del modelo santafesino en lo referente a derechos y deberes, al título de propiedad y a la entrega del tercio. Tomás Carlos Sourigues, encargado también de trazar la ciudad portuaria de Colón, eligió el sitio apropiado para su radicación en la Calera del Rincón Espiro. Cada familia recibía 16 leguas cuadradas, es decir alrededor de 27 hectáreas, entre el río Uruguay y la denominada calle ancha, y podía comprarlas directamente o en cinco años, pagaderos con la cosecha. Un consejo de administración asesoraba al delegado de Urquiza, Alejo Peyret, quien decidió agrupar a los colonos por el habla y el origen. De acuerdo con los registros, el núcleo de pobladores originales ascendió a 530 personas. De los 104 jefes de familia que arribaron en julio de 1857, 93 eran suizos, 16 saboyanos y 2 alemanes. Al promediar la década de 1860 ya contaba con 2.400 habitantes entre saboyanos, piamonteses y suizos, los más numerosos provenían del Cantón de Valais. Además de los productos comunes a Santa Fe como trigo, maíz, cebada, legumbres, papas y lácteos, los pobladores habían conseguido aclimatar maní, frutales, viñedos, tabaco, algodón y colmenas de abejas domésticas. Pronto pudieron utilizar el puerto de Colón y, al igual que en la provincia vecina, el crecimiento demográfico y el arribo de nuevos inmigrantes impulsaron una expansión hacia zonas periféricas que dio origen a otros asentamientos: Villa Elisa, Hughes, Primero de Mayo, La Clarita, Barú, Hocker y San Salvador. Con el cambio de siglo, las sucesivas transmisiones de la herencia subdividieron la colonia en un sinnúmero de latifundios improductivos y el progreso se detuvo.

 

En 1858 se fundó sobre el río Paraná la colonia Villa Urquiza con familias alemanas, suizas y argentinas. En 1874 la viuda de Urquiza, Dolores Costa, estableció la Colonia Caseros con pobladores italianos y franceses sobre chacras de 14 cuadras de 150 varas. Algunas municipalidades también participaron, como el caso del pueblo Federación y de Tala. En esta década, el estado provincial intentó alentar el desarrollo económico, apuntalando la evolución de la estructura agraria. Desde 1875, los gobiernos provinciales encararon un sistema de colonización ejidal como proyecto de desarrollo agrícola y la creación de dispositivos jurídicos estatales que aseguraran el régimen institucional. El desarrollo de la estructura agraria provincial tuvo como ejes principales la división de la tierra, el poblamiento y la ocupación agrícola a través de la colonización. Hacia fines del siglo XIX, Entre Ríos ya tenía 163 colonias integradas por familias de distintas nacionalidades. Pero lamentablemente aquí, al igual que en Corrientes, el éxito de los saladeros conspiró contra los proyectos colonizadores, afirmando el latifundio agrario pero, sobre todo, el pastoril. La agricultura y la diversificación productiva quedaron rezagadas, mientras que la ganadería tradicional siguió siendo de lejos la actividad más lucrativa.

 

Graciela Swiderski.            

 

 

Relevamiento audiovisual

 

Estos audiovisuales consisten en el lenguaje de imágenes fijas (fotografías) con sonido1 y, en este caso, corresponden a un relevamiento que llevó tres años de duración desde 1991 y tuvo lugar en la Colonia San José, Entre Ríos, en la costa este del río Uruguay.

 

Las obras corresponden al Segundo período de realizaciones del autor (1989-1993), con el que inicia el género documental histórico testimonial, caracterizado por la construcción de un lenguaje donde se alternan los relatos de los protagonistas de los lugares relevados, todos efectuados in situ y sin la incorporación de ningún tipo de locución, o sea se trabajó unicamente con las voces de los personajes elegidos, encargados de la hilación narrativa.

No obstante, este montaje coexiste con la alternancia permanente de fragmentos de imágenes subrayadas por música, conservando íntegramente el estilo del Primer período (1976-1979). El montaje sincrónico de esos dos elementos vuelve a caracterizar todas las obras de los períodos de realizaciones posteriores desde el Cuarto (1999-2007) hasta los últimos, en los que ya no existen voces protagónicas y el tema documental es signado solo por la unión de imagen y música.

La música de estas obras pertenece a compositores clásicos de los períodos polifónico, barroco, clásico, romántico y, fundamentalmente, post romántico.

 

La principal fuente documental utilizada en Memorias de la Colonia San José y Las Edades en el Viento fue el relato oral proveniente de personajes elegidos con el asesoramiento de la historiadora Celia Vernaz y la colaboración permanente de Mercedes Vanerio, directora del Museo Regional de la Colonia San José, y de Carlos Guiot.

La asistencia permanente en los audiovisuales y en todos los períodos sucesivos correspondió a Graciela Swiderski

 

 

Memorias de la Colonia San José representa la síntesis de la historia del lugar desde sus orígenes y fue realizado con intencionada visión didácticas.

 

Las Edades en el Viento, en cambio, trata puntualmente el tema de la historia del molino de Forclaz, antigua construcción situada en Colón y declarada monumento histórico nacional. En este trabajo el tratamiento documental estuvo basado en el testimonio oral, entre otros, de la familia Forclaz descendiente del constructor del molino, la que en 1991, se encontraba a cargo de la tutela del sitio. No obstante, el lenguaje de esta obra se caracteriza por la alternancia de fragmentos de música asociada a la imagen. Así, la música es el de principal soporte estético hasta llegar al montaje analítico en el crescendo del final.

 

En Las Edades en el Viento, además de la elección de un título alegórico, se utilizaron en forma previa y posterior fragmentos escritos de poemas de Edward Carpenter.

 

Las dos obras fueron estrenadas y exhibidas repetidas veces en el ámbito de la Colonia. Memorias de la Colonia San José se presentó para todas las escuelas de la zona en el cine local, en tanto Las Edades en el Viento se proyectó en varios eventos, por ejemplo, en el 130 aniversario de la ciudad de Colón y en el mismo predio histórico del molino.

 

 

 

Obra Audiovisual. Selección Iconográfica, página 50.

 

El Enigma de las Grandes Voces fue reservado como obra principal y significó un audiovisual de larga duración (90 min) realizado a lo largo de los tres años de relevamiento.

 

Aquí, los relatos están hilvanados por voces e imágenes de agricultores, leñadores, herreros, hilanderas y un personaje principal, Lázaro Spioussas, carpintero y artesano. Esta vez, la temática generalizada en esos relatos está implícitamente dirigida a reflexiones no solo sobre sus vidas, sino también sobre inquietudes en materias relacionadas, entre otras, con la naturaleza y el cosmos, otorgando en varios aspectos una impronta antropológica.

 

Con este eje conductor se puede llegar al verdadero carácter de la obra, o sea, un tercer sentido que se encuentra por encima del primero, el argumental, y que está hermanado con un segundo, el del desarrollo estético 2.

 

El piso argumental sirve entonces de base para un tratamiento estético aunado y, a la vez trasuntando un aspecto filosófico de fondo, como en todas las obras producidas en este Segundo período, incluyendo El Sendero de las Luces (Historia de Liebig) e inclusive Memorias del Hospital de Inmigrantes.

 

También este trabajo cuenta con citas de fragmentos de poemas de Edward Carpenter.

 

El Enigma de las Grandes Voces fue utilizado como recurso didáctico en seminarios de posgrado, y en cursos dictados en el Museo Etnográfico de Buenos Aires.

 

  1. Teoría acerca del audiovisual como arte que considera el lenguaje estético combinatorio de imágenes fijas (fotografías) con sonido, especialmente con música, en un todo organizado por un montaje y exhibido en las mismas condiciones que el cine (sala cinematográfica o cámara oscura). Jorge Luis Farjat. Teoría audiovisual (Audiovisual theory) Audiovisual Art and Memory Collection 2004.

 

  1. Véase Jorge Luis Farjat. Obra Audiovisual. Selección Iconográfica. Citas y Testimonios. El audiovisual como arte. Migraciones y Supervivencia. Colección de Arte y Memoria Audiovisual. Buenos Aires. 2003.

 

 

Ficha técnica de los audiovisuales

 

Título original: Memorias de la Colonia San José

Creado, producido y editado por Jorge Luis Farjat

Fecha de realización: 1993 (versión analógica, 35 mm)

Edición digital: full HD (1080p): 2013

Reedición digital en relación de aspecto 16:9 : 2017

Duración: 45 min. Fotografía: color y blanco y negro

Música: Jean Sibelius, Anton Bruckner, Carl Nielsen, Camille Saint – Saëns y Héctor Berlioz.

 

 

Título original: Las Edades en el Viento

Creado, producido y editado por Jorge Luis Farjat

Fecha de realización: 1991 (versión analógica, 35 mm)

Edición digital: full HD (1080p): 2013

Reedición digital en relación de aspecto 16:9 : 2017

Duración: 30 min. Fotografía: color y blanco y negro

Música: Gabriel Pierné, Maurice Ravel, Jean Sibelius y Richard Strauss.

 

 

Título original: El Enigma de las Grandes Voces

Creado, producido y editado por Jorge Luis Farjat

Fecha de realización: octubre 1991- noviembre 1993 (versión analógica, 35 mm)

Edición digital: full HD (1080p): 2013

Reedición digital en relación de aspecto 16:9 : 2015

Duración: 90 min. Fotografía: color.

Música: Josef Bohuslav Foerster, Arnold Bax, Elgar Edward, Alexander Borodin, Modest Mussorgsky, Mikhail Glinka, Jean Sibelius, Franz Liszt, Richard Strauss y Lucas Farjat.

 

 

Fuente Bibliográfica principal

 

Memorias de la Colonia San José

Las Edades en el Viento

El Enigma de las Grandes Voces

 

Obras Audiovisuales

Selección Iconográfica

 

ISBN 978-987-42-9583-5